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La guerra en Gaza y su dimensión religiosa

La Biblia como arma de guerra

“La historia nos eligió como punta de lanza en la lucha contra el enemigo terrorista gazatí que injuria y maldice al Dios de las guerras de Israel”. La literatura bíblica ha servido para justificar todo tipo de atrocidades. Hoy la derecha israelí recurre al Antiguo Testamento para legitimar la matanza indiscriminada en la Franja de Gaza.

“¡Juntos venceremos!”: al eslogan central de la guerra de Gaza, la derecha israelí en el poder agrega sistemáticamente los términos “con la ayuda de Dios”, confiriendo una dimensión religiosa al conflicto con el Movimiento de resistencia islámico Hamas.

Durante una conferencia de prensa en Tel Aviv el 28 de octubre de 2023, y luego el 3 de noviembre en una carta a los soldados en reconocimiento a su “lucha contra los asesinos de Hamas”, Benjamin Netanyahu citó el Deuteronomio de la Biblia hebraica (25:17): “Acuérdate de lo que te hizo Amalec” Aun cuando el primer ministro se mantiene alejado de toda práctica religiosa. Aun cuando ello lo llevó a tener que defenderse de incitación al genocidio, en respuesta a las acusaciones de Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia (1). Aunque recurrir a un registro semejante apunte a dar una dimensión religiosa al conflicto con Hamas, no se trata únicamente de una reacción a las atrocidades cometidas el 7 de octubre por el movimiento islamista. En realidad, las autoridades israelíes recurren a esta retórica desde hace algunos años, aunque ciertamente de forma más discreta. El testimonio Nº 482.683 de un oficial de la brigada de infantería Golani publicado por Breaking the Silence (“Romper el silencio”) –una ONG que reúne ex militares que se oponen a la ocupación de los territorios palestinos– es prueba de ello: durante la Operación “Plomo Fundido” en 2008-2009, el rabino jefe del ejército Avichai Rontzki había ordenado a los soldados del “ejército de Dios” mostrarse implacables ante el enemigo haciendo referencia a las guerras de conquista de Canaan, la Tierra Prometida. En 2014, durante la Operación “Margen Protector”, todavía en Gaza, el general Ofer Winter, comandante de la brigada de infantería Givati, proclamó: “La historia nos eligió como punta de lanza en la lucha contra el enemigo terrorista gazatí que injuria y maldice al Dios de las guerras de Israel” (2). En esa época, semejantes palabras en boca de un militar de alto rango provocaron un escándalo y contribuyeron a acortar su carrera como oficial.

Pero hoy causarían menor impacto. El discurso nacionalista-religioso se ha banalizado. Algunos ministros de extrema derecha lo sostienen –Itamar Ben-Gvir, un supremacista judío a la cabeza de la Seguridad Nacional, o Bezalel Smotrich, responsable de Finanzas– pero también es el caso de otros miembros del gobierno y diputados afiliados al Likud, el partido de Netanyahu. También se lo escucha en el ejército, particularmente en los escalafones subalternos, así como en las unidades combatientes en las que tiende a aumentar el número de oficiales provenientes de academias religiosas pre militares.

La Tierra Prometida

Dos videos se volvieron virales en las redes sociales. En el primero, de inicios de noviembre, Amichai Friedman, rabino en el centro de instrucción de la brigada de Nahal, afirma que la guerra debe permitir el restablecimiento de los asentamientos de Gush Katif desmantelados tras el repliegue israelí en 2005, en la Franja de Gaza y mucho más allá. “Este es nuestro país, Gaza incluida, el Líbano incluido, es la Tierra Prometida”, declara el capitán ovacionado por los soldados. Reprobado en un primer momento por el comando militar, suspendido durante treinta días, luego se le otorgó otro puesto rabínico en el mismo regimiento.

En el otro video, (…)

Artículo completo: 1 939 palabras.

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Marius Schattner

Periodista.

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